Reconstruyendo Venezuela, una cocinada a la vez

El chef Iván García de El Bosque Bistró. Fotografía de Andrés Blanco.

 

reconstruyendo venezuela, una cocinada a la vez

Sobre el chef Iván García de El Bosque Bistró y lo que significa cocinar en una Caracas post-terremotos. 

 

 

Era un 17 de junio cuando llegamos a Caracas por primera vez para conocer al chef Iván García, su restaurante de nueva gastronomía venezolana, El Bosque Bistró, y el proyecto de investigación de producto local detrás de su cocina, Kilómetro Venezuela. Pasamos una semana recorriendo Caracas a través de los sentidos, visitando restaurantes, mercados y productores, con el objetivo de conocer la ciudad que lo ha visto crecer como chef, culminando con la experiencia de su menú degustación. Lo que encontramos fue a un cocinero a quien la industria le debe más reconocimiento por su profundo trabajo de investigación, el cual ha sabido traducir con creatividad y emoción en su restaurante; así como una ciudad al borde de un renacimiento económico y gastronómico. Pero muy poco después de regresar de este viaje, para sorpresa del mundo, el 24 de junio de 2026 un doblete sísmico cambió para siempre la historia tanto de Iván como de Venezuela. Ahora se encuentra en una encrucijada al estar simultáneamente en el mejor momento de su carrera mientras tiene que reconstruir su restaurante y enfrentar una Caracas post-terremotos. 

Iván es originario de Mérida, en los Andes venezolanos, y desde muy joven tuvo una conexión con la creatividad que pronto se canalizó en sus ambiciones gastronómicas. Esto lo llevó a estudiar gastronomía y a fundar rápidamente su restaurante, El Bosque, con 22 años en su ciudad natal. Aunque el restaurante que hoy en día maneja sigue teniendo el mismo nombre, su concepto y su oferta son completamente diferentes. Empezó como un restaurante casual de comida internacional, pero a medida que avanzó su carrera se dio cuenta del increíble potencial de la gastronomía venezolana, que estaba siendo desperdiciado en los restaurantes de alta cocina con mirada europea, mientras que en países vecinos como Perú, Colombia y posteriormente Ecuador se establecía la gastronomía local como la estrella del show. Así empezó un viaje de más de ocho años de reconocimiento de tradiciones y productos a lo largo del territorio venezolano para informar su cocina, que eventualmente se mudaría a la ciudad de Caracas para tener una más amplia audiencia. Lo que siguió fue una década de mucho crecimiento personal, pero también de enfrentar una situación política y socioeconómica sumamente compleja. 

 

Mercado de Chacao, Caracas. Fotografía por Abril Macías.

Mercado de Chacao, Caracas. Fotografía por Abril Macías.

Casco Histórico de Caracas. Fotografía por Abril Macías.

 

“Fueron años de una época muy convulsa, muy compleja para trabajar. Una situación que nos impulsó a reinventarnos, a seguir apostando por los elementos que tenemos para poder crear”, dijo Iván en una entrevista que se dio antes del 24 de junio, pero que podría tener lugar hoy, y añadió: “Caracas desató un proceso más profundo, de entendimiento de la cultura, de entendimiento de los productores, que esencialmente es lo que le ha dado vida hoy a nuestra carta y menú degustación, que es un recorrido por distintos ecosistemas venezolanos, donde representamos no solamente la visión personal que tenemos sobre la gastronomía venezolana, sino también de manera muy genuina y honesta cómo un grupo de jóvenes venezolanos hemos surfeado todos los retos que presenta Venezuela para trabajar”.

Su cocina se ha consolidado como una propuesta de sabores locales, que recogen expresiones de todo el país a través de productos como el ají dulce, el ron, el maíz, el cacao, los sofritos; dónde técnicas tradicionales venezolanas se fusionan con técnicas contemporáneas internacionales, como la berenjena crocante bañada en kumache (una salsa tradicional de origen indígena pemón hecha con el jugo de la yuca brava), un chawanmushi de lengua con hervido de hongo, frijoles bayos estofados en jugo de pescado, crema de calabaza y hormigas con arepas de maíz wayuu, o un postre de espuma de miel de La Gran Sabana, helado de pitahaya, honeycomb e hidrolato de malojillo (hierba luisa).

 

 

Durante estos años, el equipo de El Bosque ha tenido que enfrentar un público que buscaba gastronomía internacional y solo acostumbraba a consumir comida local en un formato casual, de calle, pero que no la veía dentro de un restaurante de alta cocina. Para posicionarse ha atravesado un complejo proceso de introducir al cliente a una nueva versión de la cocina venezolana que se sienta personal y novedosa, pero simultáneamente accesible. “Yo creo que nadie compra lo que no entiende y una de las cosas que nos ha permitido crecer como equipo y como restaurante sin duda ha sido la posibilidad de hacer una cocina elevada, donde la cultura tiene una gran importancia dentro del proceso creativo, pero al mismo tiempo digerible y entendible, donde el venezolano se pueda sentir cercano”, dice Iván. 

El reto de transmitir todo ese conocimiento, de apostar por un país en crisis y de captar la atención de las personas que viven en él no se le escapa a Iván, pero también entiende que esta situación es un combustible para seguir luchando por mantener viva la cultura de Venezuela. Pues su intención ha sido combatir el desarraigo de una sociedad que vive una realidad nacional que da todas las razones para sentirlo: “Nunca hemos tomado eso como un lamento, sino como un aprovechamiento de abrirle los ojos a muchas personas que están muy desconectadas de nuestra cultura y nuestro territorio dentro de una realidad que es única. El gran valor de El Bosque es aportar a esa construcción de un país desde el orgullo, después de haber sobrepasado las situaciones que hemos vivido con recursos tan limitados, habiendo sido uno de los países más ricos del mundo (que es la extraña retórica de tener tanto, tanto, y después lograr que se pierda)”, dijo Iván en nuestra entrevista poco antes de nuestro regreso a Ecuador. Para entonces él ya sabía que estaba muy cerca de que se anunciara un gran logro que había estado persiguiendo por muchos años: que su restaurante fuera reconocido por la lista The World 's 50 Best Restaurants. Lo que vino después, aunque no le quita su mérito, opacó la gran noticia. 



El Bosque Bistró y los terremotos

Iván vivió los primeros días después de los terremotos con una adrenalina que no le permitía entender la gravedad de la situación. Afortunadamente, los sismos de 7,2 y 7,5 Mw los encontraron a él y a su familia dentro de un gran centro comercial que se mantuvo firme durante el episodio. Inmediatamente después se acercó al edificio en el que estaba su restaurante para descubrir que había sufrido daños estructurales muy graves y que su barrio, Los Palos Grandes, en Caracas, había sido uno de los más afectados en la ciudad, con edificios completamente colapsados a pocos metros del restaurante. Luego fue a su casa y vio que la mitad de su departamento se había caído ocho pisos hacia abajo. “Fue aterrador y desolador. Me di cuenta de que no tenía un lugar a donde ir, había perdido mis espacios. Esa sensación de impotencia, de despojo, de tu piso, de tu seguridad, de tu tranquilidad, es muy terrorífica. Pero ese mismo sentimiento de impotencia despertó una necesidad imperante de ayudar”.

Desde el día siguiente, Iván y el equipo de El Bosque Bistró estuvieron apoyando en cocinas que estaban preparando y distribuyendo comidas de emergencia. Se incorporaron a brigadas de trabajo en Los Palos Grandes y Prados del Este, y sumaron esfuerzos para apoyar a World Central Kitchen, una organización sin fines de lucro que provee comidas frescas a personas afectadas por desastres naturales, crisis climáticas y conflictos armados. “Junto a WCK teníamos una certeza de trabajo, una certeza de que nuestras comidas estaban siendo distribuidas correctamente y estaban organizadas. Eso nos permitió impactar positivamente en la vida de pequeños y grandes grupos en espacios como la morgue de Bello Monte durante casi dos semanas”, afirmó Iván. Él ha sabido redirigir esos sentimientos de incertidumbre e impotencia hacia un trabajo comunitario súper importante, algo verdaderamente encomiable, a pesar de que requería poner de lado su propio avance personal mientras se anunciaba al público que El Bosque sería parte de 50 Best Discovery, una selección de restaurantes recomendados por la organización de The World 's 50 Best Restaurants a nivel mundial. 

 

 

Próximos pasos

Los venezolanos siguen en shock con la cantidad de personas muertas, desaparecidas y desplazadas en números nunca antes vistos en el país. Los municipios de Libertador, Sucre y Chacao en Caracas, así como la zona vecina de La Guaira, con más de 200 edificios completamente desplomados, son los territorios más afectados. En estas zonas, la actividad económica se ha mantenido parcialmente paralizada durante estos primeros dos meses. 

En otros espacios, donde no hay tantas afectaciones del terremoto, la vida poco a poco ha vuelto a tomar su rumbo. Varios restaurantes han decidido retomar el trabajo y tienen comensales. “Para muchas personas la vida ha continuado y la dinámica después del terremoto necesita disponer de espacios de alimentos y bebidas que ofrezcan su servicio. Sin embargo, creo que la industria tiene todavía el foco puesto en la ayuda y es un foco mixto porque algunos han vuelto a trabajar pero siguen colaborando con distintas fundaciones, ONGs, o con distribución directa de comida, y eso ha hecho que la cocina sea un punto central en este momento del país.”

El Bosque Bistró se ha visto forzado a repensar cómo un restaurante puede existir en esta nueva realidad. Su anterior locación fue declarada estructuralmente inestable y no podrán continuar trabajando ahí, por lo cual han previsto dos fases para su funcionamiento. La primera fase consiste en manejar un espacio a modo de pop-up en un local temporal mientras preparan su nuevo frente permanente, que esperan que funcione a partir de finales de 2026. El pop-up empezará a operar en septiembre de este año, donde el equipo ofrecerá una carta de desayunos y una carta de cena, además de su menú degustación.

 

Mercado de Chacao, Caracas. Fotografía por Abril Macías.

Cena benéfica para ayudar a Venezuela en el restaurante Oda en Colombia.

 

Iván mantiene que después del shock inicial, sí habrá público para este tipo de restaurantes dentro de la ciudad. “El venezolano es una persona que es muy resiliente, muy trabajadora, le encanta disfrutar, le encanta darse buenos gustos. Yo creo que conceptos como El Bosque siempre tendrán cabida porque son espacios que no solamente te permiten ir a comer, te permiten ir a entender, aprender, conocer un país a través de su gastronomía. La importancia de El Bosque hoy es muchísimo más relevante ya que siempre hemos sido un espacio que habla de nuestra cultura y ahora lo debemos hacer muchísimo más porque Venezuela no solo se debe reconstruir desde dentro hacia afuera, sino también desde fuera hacia dentro”. Este concepto sin duda le ha dado esa visibilidad al restaurante y a la gastronomía venezolana en un momento crítico, por lo menos gracias a logros como formar parte de 50 Best Discovery y The Best Chef Awards, que le ofrecen a un público masivo otro discurso sobre un país que rara vez se ve retratado más allá del lente de la precariedad y la inestabilidad política.

A pesar de que muchos chefs han mencionado anteriormente cómo el hecho de ingresar y permanecer en listas como 50 Best Restaurants les ha dado fama internacional, ese reconocimiento no siempre suele traducirse en un impacto económico real. Sin embargo, Iván aprecia la representación que dan este tipo de canales, ya que esa validación externa ha generado un sentimiento de valor dentro de los mismos venezolanos. 

Después de semanas en las trincheras de las cocinas de emergencia, el reconocimiento se sintió como un recordatorio de que el trabajo con El Bosque Bistró y Kilómetro Venezuela durante la última década tenía sentido para Iván, quien sostiene que el mérito ha sido construido con esfuerzo, recursos e ideas que son transformadoras para que el país siga siendo parte de la conversación gastronómica a nivel mundial: “Venezuela ha sufrido muchísimo durante los últimos 30 años y todos los reconocimientos y todos los espacios de aceptación y visibilidad que podamos tener como país son muy bienvenidos, sobre todo en este contexto donde la ayuda es necesaria, para sostener la conversación sobre La Guaira, Los Palos Grandes, San Bernardino, una conversación que debe mantenerse latente en el tiempo para reconstruir el país, ahora con unas grietas mucho más profundas”. Unas grietas que Iván intenta llenar, una cocinada a la vez. 


El Bosque Bistró

@elbosquebistro

El pop up de El Bosque Bistró abre en Caracas a partir de septiembre de 2026. Cenas de jueves a sábado desde las 7pm, y brunch los domingos desde las 9am. Se requiere reserva previa.

 

Grietas, el nuevo menú degustación de El Bosque Bistró, disponible en su pop-up en Caracas.


 
Abril MacíasEl Bosque Bistró