Passión & N° 1 es la siguiente hueca a la que deberías ir. Here's why.


Fotografías por Abril Macías

Fotografías por Abril Macías


¿Qué es lo que hace que una hueca sea una hueca? En mi opinión, una hueca es ese negocio gastronómico que es subestimado a primera vista por su apariencia, pero cuando lo pruebas resulta un descubrimiento de la mejor comida de la ciudad. Tiene como particularidad que no es del estilo de restaurante, donde encuentras un ambiente refinado, un espacio sumamente cómodo, una vajilla impecable o hasta espacio para parquear. Pero, a pesar de que estas carencias son obvias, al mismo tiempo son innecesarias al momento de recibir un plato que es mucho más delicioso de lo esperabas. No quiero minimizar que los precios bajos de este tipo de lugares son atractivos también. Se ha hecho tan común pagar valores altísimos en los restaurantes, que ya no confiamos cuando encontramos un lugar “BBB” (Bueno, Bonito, Barato). Hace unas semanas visitamos un lugar que cae bajo esta definición de hueca, un espacio valorado por muchos, pero aún bastante desconocido. Estoy hablando del restaurante de comida asiática Passión & N° 1. Consideramos que es un lugar del que hay que hablar y, claro después de eso, probar.

El divertido nombre enseguida nos llamó la atención. Nos habían recomendado chefs y clientes por igual, todos terminaban de contarnos su experiencia con la misma frase final - ¡les va a encantar! -. Un domingo por la noche nos aventuramos y decidimos probar. Afortunadamente, el almuerzo había sido ligero, lo que nos permitió comer todo lo que pedimos. Desde la calle ves en la esquina una pequeña edificación con amplios vidrios que te permiten ver lo que sucede dentro. Sobre la Avenida República del Salvador, a lado del Oki Doki, puedes ubicar el restaurante. Una vez dentro varios detalles captan tu atención. A la entrada el piso es un juego de maderos, las mesas, también de madera, son de la forma de un corte horizontal de un tronco, a la derecha está el espacio cerrado de una parrilla, al fondo la caja con el típico gato de la fortuna, refrigeradoras con distintas bebidas locales y asiáticas, de distintos colores, y al fondo una estantería de licores.


La mesera, que casualmente nos atendió todas las veces que fuimos, es amable y sabe su oficio. Nos presentó el menú y nos dejó chequear. La carta es amplia pero no imposible. La sección de desayunos es contundente, de ahí pedimos el caldo de carne, que para nuestra ingenuidad pensamos que iba a ser pequeño. De otra sección, el tallarín especial -un clásico- y del menú del día nos sugirió probar el pollo sésamo. En la mesa estábamos tres personas, asumimos que con esa cantidad iba a ser suficiente para compartir y probar algunos platos. Mientras preparaban nuestro pedido la conversación me consumió y no habrán sido más de veinte minutos hasta que llegó el primer plato. La sopa fue una sorpresa, en mi afán de resumir. Es un plato hondo en el que podrías meter cuatro porciones consideradas como “normal”. Recordemos que esto es del menú del desayuno. En varias culturas asiáticas empezar el día con una sopa es garantía de que una larga jornada de trabajo será exitosa.

También de que el estómago soportará hasta la próxima comida, éste no era nuestro caso, pero frente al reto proseguimos. La composición del plato era vistosa y colorida. Por un lado, el caldo turbio y de tinte rojizo, un huevo duro en mitades, una gran porción de fideos largos y gordos -que los hacen ahí mismo desde cero- de textura suave pero masticable, dos bastones de kanikama, unos pedazos de carne de corte duro, pero que han sido cocidos por horas, y un rastro de nabos chinos con cebollas frescas picadas en el centro. Con cuchara en mano y palillos empezamos a probar. El caldo caliente se sentía concentrado en sabor y suculento. Mientras comes puedes imaginarte cuántas horas se habrán necesitado para obtener ese resultado. Todos los demás ingredientes acompañaron el caldo en una forma excelente. Después de ver el tamaño y pensar en los platos que venían después, parecía difícil que una sola persona sea capaz de terminarse todo.

 

Caldo de carne de res y fideos hechos en casa.

Caldo de carne de res y fideos hechos en casa.


 

Aún no hablábamos de nuestras impresiones cuando nos sirvieron el segundo plato. El tallarín especial era un montículo de los típicos fideos delgados chinos acompañado encima con verduras, pollo y camarones de un tamaño considerable, lo que es grato porque no hay nada peor que encontrarse con esos camarones que son tan pequeños que ni siquiera parece que estuvieran en el plato. Una vez que integramos los fideos con los otros ingredientes nos dimos cuenta lo jugoso que era. El salteado estaba increíble. Jugoso, condimentado lo justo y sabroso. El resultado parece simple de lograr, pero si algo se sabe de este tipo de comida es que detrás de todos estos sabores hay técnicas y combinaciones que no son fáciles de descifrar. Es casi imposible escapar de la pregunta - ¿cómo lo preparan? -.

Por último, llegó el pollo sésamo. La recomendación fue la estrella de la noche. Si los otros platos nos habían parecido muy buenos, este fue el mejor de toda la comida.

Así como las fuerzas opuestas y balanceadas del yin yang, la presentación era sencilla, el arroz -cocinado perfectamente- se oponía a la preparación del pollo. Claramente el uno no puede existir sin el otro. El pollo contenido por una fina apanadura con algunas verduras, estaba bañado por una salsa agridulce que nunca fue empalagosa y tampoco tenía el aspecto de esas salsas de color radiactivo que suelen tener otros lugares. Hay una tendencia del ecuatoriano por elegir el agridulce y este plato satisface ese deseo. Para cuando nos dimos cuenta de cuánto habíamos comido, fue muy tarde, habíamos cruzado el límite, pero aun así los platos no estaban vacíos. Con una sonrisa en la cara y la satisfacción de que la comida y el servicio habían excedido nuestras expectativas, pedimos la cuenta. Todos los augurios previos estuvieron correctos. Cuando estableces la relación precio/calidad sientes que le estás ganando al lugar. Esa semana fuimos tres veces en distintos momentos del día y con diferentes personas, todas se llevaron la misma impresión.

 

Pollo Sésamo, un favorito del menú.

Pollo Sésamo, un favorito del menú.


 

En esa noche no pudimos probar, pero las siguientes oportunidades pedimos los pinchos que hacen en la parrilla. La variedad de la lista está sujeta a que algunos debes pedir en porciones de tres o individuales. Hay de cordero, res, pollo, camarón, otras un poco distintas como pato, codorniz, mollejas y todas están buenas. También pedimos los baos, que en la carta están descritos como panes rellenos. Probamos los de cerdo agridulce y no decepcionaron, la masa estaba perfectamente hecha y cosida. En algunos platos te preguntan si quieres picante o no. Depende de tu tolerancia, pero para nosotras el picante medio fue manejable y gustoso. 

Nos quedamos hasta la hora del cierre y la gente seguía llegando, pero se comunicó que la cocina cerraba a las 21:45. Durante todas las veces que visité Passión & N° 1 jamás estuvo vacío. La gente entra y sale todo el tiempo entre oficinistas, familias, extranjeros y aventureros como nosotros, que un día tuvieron hambre y decidieron darle la oportunidad a una recomendación. Esperamos que ustedes también lo hagan y nos den su opinión. Lo mejor de intentar un restaurante o una hueca nueva es comprobar su éxito. Cada vez que vas la calidad es igual y tal vez un poco más. Así que cuando pienses en una noche o un día de huecas te proponemos esta opción que seguramente será un agradable momento acompañado de una gran comida.

 

Los panes rellenos de Passión & N° 1.

Los panes rellenos de Passión & N° 1.


 

Passión & N° 1

Contacto

Como buena hueca, el lugar no tiene Facebook, Instagram o página web. Pero hay número de teléfono para hacer pedidos:

098 456 3393

horario

Lunes a viernes 08:30 a 22:00