Palosanto: El tallercito de los hermanos Gómez

 
Fotografías por Abril Macías

Fotografías por Abril Macías

 

Creatividad, arte, diseño y muy buen gusto son los ingredientes que combinados crean la receta perfecta para la vajilla más cotizada de Quito. Palosanto Taller es un proyecto que inició hace dos años y, desde su incursión en el mercado, han logrado ser parte fundamental del montaje de los restaurantes más innovadores de la ciudad. Los hermanos David y Juan José Gómez instalaron su taller en el barrio de San Francisco de Pinsha (Lumbisí), rodeados de naturaleza y una pequeña comunidad de vecinos amigables. –Un barrio en el que los vecinos se cuidan entre todos– nos cuenta David, donde se sienten cómodos para la producción que actualmente manejan. Saben que muy pronto necesitarán un espacio más grande pero hasta eso su taller es ideal. 

Casuales y con muy buena vibra, David y Juan José nos recibieron en su taller donde nos mostraron su trabajo y contaron sobre su proyecto. Le pusieron el nombre Palosanto a la marca porque siempre después del proceso de “quemas” de la cerámica, prendían esta madera en forma de buen augurio. Su producto principal son las vajillas pero no crean exclusivamente eso. –Podemos hacer de todo. Macetas, pipas y muchas otras cosas más, seguimos experimentando– dice David, ya que la cerámica es un material noble y te permite hacer varias cosas. Todo lo que se produce en el taller lo hacen entre los dos. Hay restaurantes que algunas veces les han hecho pedidos para completar 200 y 300 platos en un mes y medio. Muchas veces la presión dificulta el trabajo pero nunca es imposible. –Se logra pero es sacado el aire– reflexiona David con una gran sonrisa.


Vajilla Palosanto

lA HISTORIA DE PALOSANTO


Los backgrounds de los hermanos cuentan varias vidas en una. David es diseñador industrial y trabajó en una empresa de aluminio antes de dedicarse por completo al taller. Fue, en algún momento, fotógrafo para periódicos de la ciudad con los que pudo viajar y documentar varios lugares del Ecuador. Juan José, en cambio, estudió gastronomía y fue parte del primer concepto del restaurante de comida vietnamita Banh Mi, en el Laboratorio. Ahora, accionista del Banh Mi y dedicado full time al negocio de la cerámica, dejó la cocina de lado.

Toda su vida estuvieron rodeados por el arte. El taller original fue en la casa de sus padres y, su madre Chiqui Burneo, su influencia directa. Ella empezó su afición por la cerámica desde casa pero después se formó en universidades y talleres por todo el mundo. Sigue haciendo piezas aunque mantiene su status de “aficionada” –puro hobbie– como dicen sus hijos. Ella les regaló el horno que actualmente tienen en su taller. Para nosotras fue impresionante ver la calidad y sensibilidad del trabajo de Chiqui, mucho más que un pasatiempo. 


ACERCA DEL TALLER


Los primeros platos que cocinaron fueron para Banh Mi, después, por su amistad con Erick Dreyer del restaurante Ciré en Cumbayá, tuvieron su segunda oportunidad de seguir creando. El proceso creativo para armar una pieza es intrincado. Cuando un cliente ordena una vajilla suele llevar referencias y medidas, si sabe lo que quiere exactamente, sino ellos le guían según las ideas que tengan. Los colores se formulan con polvos y esmaltes especiales que se combinan según la arcilla que se vaya a usar. –Hay clientes increíbles que nos dan la libertad de hacer lo que queramos, entienden que con esa libertad se trabaja mejor– nos dice Juan José. En cada tipo de arcilla, por los minerales que la componen, los colores reaccionan diferente, lo mismo sucede con el esmalte que usan. Después se eligen las formas de las piezas y se arma una muestra.

La cerámica es un material noble que se deja trabajar

–Cuando me pidieron un vaso en forma de volcán, modelé en el programa, use la impresora 3D y después saqué un molde. En ese molde se arma la arcilla y se cocina– dice David. Hacen uso de herramientas como routers para modelar los diseños desde la computadora, lo que les ayuda a ampliar los diseños y tiempos de producción. En este aspecto se digitaliza y moderniza la fabricación. David usa estas herramientas y dice –yo tengo estas herramientas y las uso, porque nof. Lo digital sí me ayuda–. Por su lado, Juan José prefiere usar el torno como un alfarero tradicional. 

Palosanto Taller
Vajilla Palosanto

Palosanto cerámica

¿Cómo se elabora una pieza?


Depende de que vayas hacer, hay muchas formas de hacer platos. El proceso implica usar una arcilla cruda/fresca o barbotina que se utiliza para moldes. La arcilla no es ecuatoriana, viene de países como Perú y E.E.U.U. Esto se debe a que aquí aún no encuentran una arcilla que les de los resultados que buscan. Después, esta pieza debe pasar por un tiempo de secado y al que le sigue la primera quema (llamada bizcocho). Una vez que sale, se cubre con esmalte y pasa a la segunda quema que te da el recubrimiento final, donde se sellan los poros y eso permite que las piezas puedan estar en contacto con líquidos y comida.

David nos cuenta que es un proceso jodido, en sus propias palabras, hacer cerámica porque hay tantas cosas que pueden variar como el clima, que no subió el horno a la temperatura necesaria, el momento del secado y muchas otras más. Todo lo que hacen tiene una finalidad: la durabilidad. –Nuestra vajilla es tuca– nos dicen David y Juan José –el cliente que compra no vuelve a pedir mucho–.

Vajilla palosanto ecuador
Tazas Palosanto Ecuador

El siguiente paso, después de tener un taller más grande, es lanzar una línea con un concepto propio y stock suficiente para la gente pueda llevarse una pieza de Palosanto a casa. –La idea es tener bastantes platos de distintas formas y personalizarlos en los colores que elijas– nos cuentan finalmente. 

Palosanto es un proyecto atractivo con ingenio y creatividad. Sus piezas no solo se ven hermosas, también son de alta calidad. Se trata de un producto que está creado con los mejores materiales, y los dueños de restaurantes y chefs lo reconocen. No es coincidencia que sean tan cotizados. Ambas cabezas aportan en cada diseño su expertise técnico y, cada uno, impone ideas modernas sobre los diseños tradicionales que normalmente encontramos. Muchas veces la gente se olvida que el diseño es parte fundamental de la estructura de un plato y de como es percibido por el comensal, por eso productos como los de Palosanto generan un impacto dentro de los restaurantes que no debe ser ignorado.

Palosanto Taller

Encuentra sus vajillas en Ciré, Santana Tasting, Banh Mi, Urko, Teatrum, Martinica, Casa Gangotena, Somos, La Pizarra, Chosen Bar, Love Me Rooftop, Nuema, Nativo y algunos más. 

contacto

informacion@palosantotaller.com

Instagram @palosantotaller


DISEÑO, CULTURAKarlha Echeverría