Meneses e Hijos: Más de cuarenta años en la Chile


Fotografías de Abril Macías

Fotografías de Abril Macías


Meneses e Hijos es una panadería, cafetería y restaurante tradicional del Centro Histórico quiteño. Para quienes no conocen, está ubicada en la calle Chile frente al Convento de la Iglesia de San Agustín, entre Guayaquil y Flores. Desde afuera, la pequeña fachada colonial nos engaña cuando, en realidad, en su interior encontramos un abanico de negocios gastronómicos que funcionan en esta casona antigua. Cafetería, restaurante, panadería, pastelería, pizzería e inclusive una barra de self-service, que fue la primera en funcionar en Quito. Solo queda visitarlo uno mismo así como lo han venido haciendo hace ya más de cuarenta años los residentes del Centro de Quito.

Jacinto Meneses, oriundo de Imbabura y hoy con 95 años de edad, empezó su camino hacia la gastronomía partiendo de la ciudad de Cotacachi para venir a Quito y trabajar. Para esa época, trabajaba catorce horas diarias entre el Banco de la Previsora y hoteles de la ciudad. Finalmente, pudo ahorrar lo suficiente para comprarse una camioneta y hacer entrega de gaseosas en los negocios del Centro. Poco tiempo después, consigue un puesto en el reconocido Chifa Chang, ubicado en la esquina de la Plaza Grande entre la Chile y Venezuela,  donde aprende sobre el negocio y la cocina oriental. En 1965 compra el restaurante y continua con los platos favoritos del local como el chaulafán y el wantan frito.

 


 

Algunos años después decide cambiar de local, donde están ubicados actualmente, y sus hijos se involucran en el negocio. A uno de ellos, quien había estudiado hotelería y gastronomía en el exterior, se le ocurre que en Quito funcionaría muy bien el servicio de self-service. En la barra exhibe platos como lengua española, churrasco y chaulafán, el mismo que hacía en el Chifa Chang, además de apanados y otros que van cambiando semana a semana. Durante esos primeros años, nos cuentan que en el nuevo local sufren un atentado donde se quema el edificio del segundo piso para arriba. Afortunadamente nadie salió herido pero el costo de un siniestro de esa magnitud hasta el día de hoy no puede ser completamente sanado.

La investigación del atentado nunca arrojó con precisión la causa de lo que pasó. No hay claridad si fue contra la familia o el establecimiento. Fue una sorpresa saber de esto y la huella tan grande que dejó en los Meneses. Afortunadamente, la renovación del lugar creó nuevos espacios. El más famoso, la cafetería de estilo setentero que le da una energía mágica al lugar. Siguiendo el pasillo al fondo, las meseras usan uniformes unicolor celestes con mandiles blancos que te hacen sentir en una película gringa de esa época. Las barras comunitarias unidas entre sí con sillas de color azul y la cocina escondida detrás del mostrador son algunas cosas que hacen al lugar tan pintoresco.

 


 

El menú con una selección bastante variada ofrece platos típicos como ceviches y sánduches de pernil, además de hamburguesas, pastas y los clásicos del lugar. Así mismo, tienen bebidas como milkshakes y el tradicional ponche que es preparado frente a ti. El espacio es tan genial que Sebastián Cordero eligió el lugar para filmar algunas escenas para su película Pescador. A estos espacios se sumaron la panadería y pastelería que, desde la calle, a través del ventanal, te deja apreciar toda la multiplicidad de panes y dulces que deleitan a todo el barrio. Este año, desde octubre, estuvieron disponibles la colada morada y guaguas de pan que les significó por segundo año el reconocimiento de mejores de la ciudad por parte de Quito Turismo y la Universidad de las Américas. ¿Qué los diferencia? Una masa lampreada saborizada con anís. Para la colada hay un proceso minucioso donde las frutas son maceradas en azúcar y la harina de maíz es fermentada al menos 24 horas.

Desde el año anterior, siguiendo las tendencias, pusieron las guaguas rellenas de chocolate, crema pastelera y mora. Son tan solicitadas, que la producción diaria es alrededor de trescientas guaguas durante la temporada.


Definitivamente, Meneses e Hijos te invita a experimentar una energía poco convencional. Son los espacios diseñados para transportarte en el tiempo y realizar tu propio viaje sensorial los que cautivan de este lugar. Mantener un negocio tanto tiempo no es fácil pero hasta el día de hoy la familia Meneses sigue siendo parte intangible del Centro Histórico. Es la tradición y el cariño de varias generaciones que siguen yendo a rememorar y construir nuevos momentos con sus familias en el local de los Meneses, una joya en el medio del centro quiteño.

 

Meneses e Hijos

 

Meneses E HIjos

Contacto

(02) 295-7476

http://www.cafeteriameneses.com/

Horario

Lunes a Domingo: 07H30 a 18H30

 

RESTAURANTESRevista Chiú