La Serena Pastelería

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La Serena es la materialización de un sueño y una pasión inextinguible


 

Sus postres hablan por sí mismos. Son un ejemplo de sofisticación, técnica y uso creativo de los ingredientes. Esto solo se puede lograr gracias a la experiencia y buen gusto. Serena Larrea Bueno estudió Artes Culinarias en la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) donde empezó su camino en el arte de la pastelería. Después de graduarse se enteró de la escuela de Paco Torreblanca en España y decidió que ese debía ser el siguiente paso. Mientras ahorraba para el curso trabajó en el área de pastelería de catering del Barlovento y fue jefa de pastelería en algunos restaurantes. Estos años en el oficio le ayudaron a darse cuenta que la pastelería de restaurante no era lo suyo. Su profesor de la universidad, Cyril Prud'homme, le enseñó sobre la pastelería de vitrina y siempre se sintió identificada con esto. Pasaron un par de años y finalmente pudo ir a la escuela. Fue un intensivo de seis meses después de los que al finalizar, y con todo lo aprendido, viajó a Barcelona para trabajar con Oriol Balaguer por ocho meses; una labor intensa que consistía en turnos de trece a dieciséis horas diarias. Hoy pone esa resistencia en práctica cuando tiene que entregar pedidos, ya que la producción la hace sola. Además, es profesora de pastelería en el Instituto Mariano Moreno en Quito.

De sus experiencias en el exterior aprendió que “de los mejores ingredientes, se construye el mejor producto”, y eso les enseña a sus alumnos. En este aspecto, Serena tiene una oportunidad y ventaja muy especial. Su familia está inmersa en la producción de lácteos en la provincia de Imbabura, y junto con sus hermanas están produciendo crema y mantequilla. –La Serena, no sale de mi nombre. Es el nombre de la hacienda. Se convirtió en un reconocimiento a mi familia por el apoyo que me han dado. El proyecto a futuro es que la producción de la hacienda alimente mi negocio desde mi propia pastelería– nos cuenta Serena. Ella se encuentra con un gran desafío al enfrentarse al mercado local, porque siente que aún se muestra tradicional y tímido a las cosas nuevas. Esto no ha impedido que negocios gastronómicos como la cafetería Traviesa en Quito o la panadería Labrador en Cumbayá, quieran sus postres. –Me gusta jugar entre lo clásico y lo moderno. Me detengo en todos los detalles y la estética que compone al postre, todo eso lo pienso muy bien– explica Serena sobre lo que quiere con sus creaciones. Con los postres de La Serena puedes identificar la complicidad de los estilos y la combinación de sabores frescos y deliciosos.


Nuestra recomendación: Chocolate o frutas, todo es especial. Los cheesecakes son pequeñas obras de arte que se derriten en la boca. La milhoja es un clásico perfeccionado con las láminas caramelizadas. La tartaleta de profiteroles es una explosión de sabores y texturas gracias a los distintos chocolates que usa. La esfera de chocolate complementa texturas delicadas que se conjugan con la acidez de la maracuyá logrando balancear el dulzor y amargor de los chocolates.

Tips: Serena trabaja todo bajo pedido pero puedes encontrar sus postres en la cafetería Traviesa (local de la Humboldt) y la panadería Labrador en Cumbayá. Ella personaliza y asesora para cada cliente según sus necesidades. Cualquier pedido es posible.


La Serena Pastelería

Contacto

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FB @laserenapasteleria

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Información y pedidos 8:30 - 18:00


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