Ofrendas: Una conexión con los muertos


Fotografía por Abril Macías

Fotografía por Abril Macías


 
Un año más, la celebración de Día de Difuntos nos recuerda que debemos celebrar la vida de todas aquellas personas que ya no se encuentran con nosotros. Entre familia y amigos conversamos los detalles de la vida de los que se fueron. Es una forma de mantenerlos vivos, de que no mueran de verdad.
 
 

Un poco de historia

En Ecuador acompañamos a las almas que nos visitan con tradiciones culinarias que les ayudan a continuar su camino en el más allá. Colada morada y guaguas de pan son las ofrendas auténticamente nativas que cada familia prepara para sus seres queridos. ¿De dónde vienen estas tradiciones? La cosmovisión indígena no habla de la muerte, sino, de la evolución hacia otra vida, por lo que la comunicación con los vivos es posible. Los pobladores de las faldas del Pichincha, los Quitu-Cara, enterraban a los muertos rodeados de un ajuar para que los acompañen:

joyas, dinero, armas, comida, ropa e inclusive mujeres o sirvientes. “Cumplian el ritual o ceremonia fúnebres. Bailes, conjuros, cantos, forma de sepultura… símbolos de culto a los muertos, primicias de la tierra fecunda en postrer homenaje al cadáver, etc…” (Peñaherrera De Costales & Costales Samaniego, 1968). Posteriormente, en la fiesta del Aya Marcay Quilla la costumbre fue desenterrar y pasear las momias por las calles y plazas con el propósito de que reconozcan el mundo y las últimas novedades de la comunidad. Comida, bebida y música eran imperativas para festejar.

 
 

Así mismo, tallaban los huesos de los muertos en formas de guaguas. La conquista española y la religión católica condenaron los ritos que los indígenas tenían para conmemorar a los difuntos. Por lo tanto, a partir del siglo XVII el Día de Difuntos y la celebración indígena se funden en una y se adjunta al calendario religioso católico, el 2 de noviembre. Los indígenas logran mantener parte de sus tradiciones prehispánicas en la elaboración de colada morada y guaguas de pan. Julio Pazos Barrera cita a Santiago Pazos Carrillo sobre la tesis de “estrategia de ocultamiento”, una manera de adaptar una tradición para que sobreviva al cambio impuesto por una sociedad o un entorno. Esta tesis la podemos ver ejemplificada

- en varias situaciones donde se logró infiltrar la tradición indigena religiosa en las nuevas costumbres, además, de la tradición gastronómica. La chicha de maíz que se consumía en los sacrificios evolucionó hacia la colada morada. El pan de finados en forma de guagua, voz quichua que significa criatura, en realidad oculta la representación de los niños y mujeres que eran sacrificados en los rituales indígenas. En la parroquia de Calderón podemos encontrar el minucioso arte en mazapán que conmemora a las primeras guaguas que se hacían con harina de maíz. En su mayoría mujeres, las artesanas crean esculturas con varios diseños, muy coloridas y llamativas.

 
 

Guaguas de pan

receta de Colada morada y guaguas de pan


 
 

Indígenas y mestizos de todas las zonas ofrecen a las almas de los difuntos comida y bebida para que acudan al llamado de los vivos y compartan con ellos un festín en su nombre. La familia se reúne en los cementerios y comparte con sus muertos la colada morada que se riega en las tumbas, y, si la tierra la absorbe, quiere decir que al muerto le gustó. La conexión espiritual de la celebración nos permite mantener los lazos con nuestros seres queridos, vivos y muertos.

En la Universidad Católica del Ecuador pudimos participar de una conferencia sobre colada morada y guaguas de pan impartida por el investigador de la cocina

tradicional ecuatoriana Julio Pazos Barrera, donde pudimos conocer más sobre la mirada histórica de este rito funerario. Al final, fuimos invitadas a una degustación que realizo para todos los presentes, probamos colada morada y guaguas de pan preparadas por él mismo. Cabe recalcar que estuvieron deliciosas. Además, explicó el contenido de las recetas que podemos encontrar en su libro La Cocina del Ecuador/ Recetas y Lecturas (2014). A continuación adjuntamos dichas recetas con la esperanza que se animen a realizarlas y mantener el legado ancestral de nuestros antepasados. Chiú realizó las recetas y modificó algunas de las proporciones a su gusto.


 

Colada Morada (40 vasos de 7 oz)

Ingredientes

  • ½ lb maíz negro (nativa)

  • 20 clavos de olor (origen Indonesia)

  • 20 pimientas dulces (origen Jamaica)

  • 5 ramas de canela (de Quijos)

  • 5 ishpingos grandes (flor de la canela)

  • 1 kg de panela (al gusto)

  • 4 naranjillas (nativa)

  • 1 libra de mora (introducida)

  • 1 libra de mortiño (nativa)

  • 3 tazas de piña picada (nativa)

  • 3 tazas de babaco picado (híbrido nativo)

  • 3 tazas de frutillas picadas (híbrido europeo)

  • 1 manojo de naranjo (origen Asia y China. Traído a occidente por los árabes)

  • 1 rama de ataco (nativa)

  • 1 manojo de hierba luisa (origen Asia)

  • 2 manojos de arrayán (introducida)

  • 1 manojo de cedrón (nativa)

Procedimiento

  1. En dos litros de agua fría, remoje la harina de maíz negro. Añada una cáscara de piña y deje en reposo en un recipiente de barro (pondo). Durante tres días revuelva constantemente con la mano. Al cabo de ese tiempo cierna con un cedazo.

  2. Cocine la panela, el clavo de olor, la canela y la pimienta. Cierna la miel de sabores.

  3. Picar las naranjillas en cuartos. Colocar en una olla con la mora y el mortiño. Cubrir con agua la fruta y cocinar. Finalmente, licuar la fruta y cernir el jugo.

  4. Ponga al fuego un litro de agua. Cuando hierva, añada las hojas de naranjo, la hierba luisa, cedrón y el ataco. Tape y retire el fuego. Una vez el agua fría, ciérnala.

  5. Mezcle la miel, el agua aromática, el jugo de frutas y la harina fermentada en una paila u olla gruesa. Añada el ishpingo y las hojas de arrayán. Ponga al fuego. Revuelva constantemente para que no se asiente al fondo.

  6. Compruebe el sabor y el espesor, aumente panela y harina si le hace falta a su gusto. Las frutas picadas se agregan al final para que su cocción no sea prolongada.

Nota: la receta además indica que debemos usar algunos utensilios importantes para conseguir el sabor clásico: cuchara de palo, cedazo (colador compuesto de un aro y malla metálica), pondo (vasija de barro que se cura con leche caliente o cáscara de plátano maduro).


Pan de finados (44 panes de 100 g)

Ingredientes

  • 2 kg de harina de trigo

  • 70 gr de azúcar

  • 60 gr de sal

  • 450 gr de manteca de cerdo

  • 450 gr de mantequilla

  • 16 huevos

  • 80 gr de levadura

Procedimiento

  1. Mezclar la levadura y el azúcar con 100 ml de agua.

  2. Hacer un cráter con la harina y en el medio colocar las grasas, la levadura y azúcar disueltas y los huevos. Mezclar y al final añadir la sal.

  3. Amasar durante 15 o 20 minutos. Dejar en reposo, para que leude, en un sitio abrigado, durante 15 minutos. Volver a amasar después del reposo.

  4. Bolear (formar bolas) en porciones de 100 gr. Colorear porciones de masa con colorantes vegetales. Formar las guaguas, soldados y palomas. Adornar con la masa coloreada cada uno de estos. Colocar las figuras en latas y esperar unos minutos para que se levanten (deben llegar más o menos el doble de su tamaño).

  5. Introducir las latas en horno caliente (180°C/356°F) durante 20 a 25 minutos.

Nota: tradicionalmente las guaguas se decoraban con un hilo de masa que se pintaba con el hollín del horno.


 

Referencias

Pazos Barrera, J. 2014. La cocina del Ecuador: recetas y lecturas. 2 edición. El Chasqui ediciones. Quito, Ecuador. Pág. 80-81.

Peñaherrera De Costales, P. & A. Costales Samaniego. 1968. El Quishihuar o el Árbol de Dios. Instituto Ecuatoriano de Antropología y Geografía. Quito, Ecuador. Pág. 356.

 
CULTURAKarlha Echeverría